Como mencionaba en el artículo anterior, a los mexicanos nos falta un sentimiento nacionalista más profundo, sentirnos orgullosos de nuestro país y nuestros orígenes, y creo yo que esto se debe a nuestro pasado, a la historia que existe desde que entraron los españoles a México, y a la extensa influencia extranjera presente, principalmente por parte de Estados Unidos. Para dejarlo más claro, voy a hablar en este y mis siguientes artículos un poco sobra la historia de mi país.
México, en algún momento de su rica y larga historia, fue conocido como Nueva España; debido a que en 1521 el Estado azteca fue conquistado por los Españoles. Este territorio representaba la principal posesión colonial de España, el poder hegemónico de su época.
Con el tiempo, Nueva España fue ganando cierta autonomía; alcanzó un notable crecimiento económico, comercial y cultural, logró un gobierno autónomo de su país compatriota y una estabilidad política interna, gracias a los Virreinatos. A principios del Siglo de las luces, siglo XVIII, la casa reinante Española cambió a los Borbón. España estaba enfrentando un período de rezaga económica y científica, por lo que la dinastía de Borbón decidió instituir las reformas, con el fin de reorganizar el gobierno y sus territorios, incluyendo las colonias conquistadas. Con dichos cambios se intentó reorganizar políticamente el territorio de Nueva España con la intención de ejercer un mayor control, lo cual evidentemente dismuinuyó la autonomía que había adquirido el gobierno virreinal y provocó un gran malestar en la población; principalmente entre los criollos, quienes consideraban injusto que las riquezas americanas se exportaran a España. El resentimiento de los Criollos hacia los Peninsulares derivó en el surgimiento de un sentido nacionalista y de identidad.
A la partida de la Casa de Habsburgo y al comienzo del reino del Rey Felipe V de España, el Virrey de Nueva España era Juan de Ortega y Montañes. Bajo mando de la Casa de Borbón, el virrey peninsular tenía el poder, mientras que la mayoría de la población, conformada por indígenas y mestizos, realmente no tenía derechos de participación y autoridad política; como consecuencia, la opinión pública causó un fuerte sentimiento de identidad que eventualmente los llevó a defender lo que les pertenecía.
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Pátzcuaro Rebelde (1767). Rebelión indígena en el Siglo XVIII.
Fuente: http://www.purepecha.mx/
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A mi parecer, la imagen anterior describe claramente la marcada diferencia de clases sociales durante el colonialismo español. La pintura ilustra una escena de un importante estallido social que tuvo lugar en Pátzcuaro entre octubre de 1766 y junio de 1767, en el cual los indígenas junto con los mestizos se levantaron en armas contra el poder monárquico. Pátzcuaro era una de las ciudades principales de Nueva España, pues fue la capital del señorío P'urhépecha, el principal centro político-religioso de los indígenas.
Los lideres del movimiento fueron gobernadores indígenas o “viejos de la comunidad” que eran respetados por todos. La causa de dichas manifestaciones fueron la expulsión del sargento Neve, principal responsable del reclutamiento para las milicias provinciales, la liberación de la cárcel a Antonio de Soria Villarroel, un gobernador indígena que fue detenido por no pagar a tiempo sus impuestos y la expulsión de los jesuitas. Las rebeliones terminaron en una sanguinaria represión, pena de muerte para los líderes, condenados a cárcel perpetua, desterrados, destrucción de casas y bienes confiscados.
La importancia de dichos movimientos reside en que fue el primer antecedente en la formación de fuerzas populares para la independencia, que se llevó a cabo 43 años más tarde.

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